Rally de los Embalses – Galapagar

Arco de salida del Rally de los Embalses, Galapagar 2018

 

XX Rally de los Embalses / VII Rally BTT de Galapagar

6:45 am… Wake up!! Domingo 25 de febrero de 2018, día marcado en el calendario para correr por segundo año, en Galapagar, el XX Rally de los Embalses, la prueba más veterana del MTB madrileño.

El día comienza bien, me siento descansado y desayuno con tiempo: un poquito de pan integral con aceite, unos pocos frutos secos y mucho cereal. Con los depósitos cargados, maleta preparada y bici desmontada en el coche, sólo 40 minutos nos separan de Galapagar.

Recogida de dorsales bien organizada y señalizada, varias filas y personal muy amable. Bolsa del corredor con revista, barrita, gel, publicidad, tubular de recuerdo y dorsal. Vuelta al coche y momento de decidir qué ropa llevar. Hace fresco, pero todo apunta a que el día estará despejado y la temperatura irá remontando varios grados. Finalmente me decanto por ir de corto abajo; arriba visto térmica de tirantes, técnica de manga corta y maillot corto, además de manguitos; para las manos arriesgo y me quedo con los guantes largos finos. Por suerte para mí, acierto.

Tras un breve calentamiento entro al cajón de salida. Este año estamos divididos entre los que participamos en carrera y los que hacen marcha. El recorrido es el mismo, casi 60km bordeando el embalse de Valmayor.

La puntual salida tiene lugar a las 10:00 y tras 5km neutralizados por carretera donde se rueda a más de 35km/h de media, entramos en la pista y comienza la verdadera carrera. Este primer tramo me sirve para repasar la estrategia de carrera: ser conservador en los siguientes 20km, donde se concentra la mayor parte del desnivel positivo de la prueba e intentar rodar lo más ligero posible en la segunda mitad, mucho más llana y también más divertida por la presencia de senderos y alguna zona técnica.

Voy cumpliendo lo planificado y ruedo entre 10 y 15 pulsaciones por debajo de mi umbral en las zonas de llaneo y no lo supero en las subidas (salvo momentos muy puntuales y breves), siempre con la máxima cadencia posible. En las zonas de bajada no arriesgo y me preocupo de trazar bien. Todo está saliendo a pedir de boca y además voy ganando posiciones.

Llega el esperado kilómetro 30, que casi coincide con el primer tramo de carretera, y es el momento de ir un punto más fuerte. Las piernas responden y las pulsaciones también. Continúo ganando posiciones y por momentos rodando en pequeños grupos. El terreno se vuelve más divertido y estoy disfrutando. Antes del segundo avituallamiento tomo el primer y único gel de la carrera. Por delante los 5km más divertidos: mucho sendero, curvas y constantes sube-y-baja. En esta parte de la carrera cometo los dos errores del día. En primer lugar no forzar un punto para adelantar a un par de compañeros, esto hizo que perdiera la conexión con un grupo de cinco o seis corredores que llevaban un ritmo excelente (estoy casi convencido de que podría haber mantenido el ritmo hasta el final). Y en segundo término, una vez que estos corredores se marcharon y pude adelantar, dudé en una bifurcación (hablaré de ello más adelante) y tuve que dar la vuelta. Fueron apenas 30 segundos, pero esto hizo imposible que pudiera conectar con los corredores adelantados.

Última parte de la carrera, kilómetro 53, ya se deja atrás la zona del embalse y volvemos a las pistas. Me encuentro bien, con fuerzas y subo un punto más. El “Garmin” no volvería a bajar de 170ppm y poco a poco voy alcanzado a corredores. Quedan menos de 3 kilómetros y la máquina de generar lactato se dispara, no importa, son sólo unos minutos los que restan para terminar y tengo la determinación de aguantar. Así lo hago y cruzo la meta con enorme satisfacción. Han sido 59km y poco más de dos horas y media. Feliz de mi reencuentro con la competición en 2018.

 

Algunos datos interesantes

  • Dificultad de la prueba (valoración personal): media, tanto a nivel físico como técnico.
  • Marcaje: correcto en general y presencia de bastantes voluntarios.
  • Crítica constructiva: mejora del marcaje en bifurcaciones. En varias ocasiones podían tomarse dos alternativas que conducían al mismo lugar; sobre el kilómetro 50 hay mucho árbol y no está claro que los caminos desemboquen en el mismo punto. Recomendaría marcar un único camino (aquí es donde me confundí en la carrera).
  • Líquido consumido: dos bidones y medio. Salí con dos bidones con hidratos y bebí agua en los dos avituallamientos en los que no hizo falta parar (bebí en marcha).
  • Sólido ingerido: sólo un gel de hidratos antes del segundo avituallamiento.
  • Mis datos: 59,1km / 2h32’38” / 23,2km/h / 162ppm medias / 181ppm máx. / Pos. 109 general y 43 M-30.
  • Últimos 6km de carrera: 15’ / 23,5km/h / 174ppm medias.
  • ¿Volvería el año que viene? Desde luego que SÍ: buen ambiente, buena organización y gran “pancetada” final.

 

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