Rally de los Embalses 2019

Rally de los Embalses - Galapagar 2019

Otro año más (y ya van 3 seguidos por mi parte), como cada último domingo de febrero tenía lugar el Rally de los Embalses en Galapagar, celebrándose la vigésimo primera edición.

Al tener que desplazarme solamente 40 km para acudir a la cita, establezco el “protocolo mañanero rutinario”, es decir, me levanto 3 horas antes, desayuno en abundancia donde no falta la avena y no descuido la hidratación, subo la bici al coche y me pongo en marcha rumbo al velódromo de Galapagar, centro neurálgico de esta prueba deportiva.

Como casi siempre y para no perder las buenas costumbres, con el tiempo muy ajustado consigo aparcar y me dirijo a por el dorsal. Ya empiezan a aparecer las caras conocidas, compañeros de equipo y todo el ambiente biker propio de una carrera de estas características, que cuenta con la participación de cientos de “beteteros”.

Vestido de corto, dorsal colocado, bolsillos llenos de herramientas y geles, motivación por las nubes: todos los ingredientes necesarios están presentes. Comienzo a calentar y con los deberes hechos voy al encuentro de los nuevos compañeros de equipo (es mi primer año) del Club Mammoth, el más numeroso de la prueba con casi 40 riders presentes.

Nos hacemos la obligada foto bajo el arco de salida y junto con Martín, Ricardo, David y Barry formamos un pequeño grupo esperando que den la salida.

De manera puntual, a las 10:00, salimos los primeros participantes que tomamos parte de la carrera federada. Minutos más tarde saldrían, para realizar el mismo recorrido, los compañeros que han decidido apuntarse a la Marcha.

Este año los primeros kilómetros han sido verdaderamente neutralizados, avanzando por la carretera sin sobrepasar, en general, los 25 km/h. Último tramo asfaltado y en cuesta arriba, comenzamos a girar con más fuerza y velocidad nuestras bielas y nos adentramos en la primera pista de arena.

No tardo mucho en comprobar que estoy bajo de forma, nada que no supiera pero uno siempre sueña con ir igual de rápido aunque entrene la mitad. Es momento de ser sensato, escuchar al cuerpo y dosificar muy bien las fuerzas. La dos grandes subidas antes del KM 30 las hago sin forzar, guardando el máximo de energía para cuando pueda ser necesaria. Y si bien pedaleando en los ascensos me noto con menos chispa, bajando me siento muy cómodo. La bajada más larga y relativamente técnica del día la hice a rueda de Ricardo, copiando su trazada y rodando más rápido que nunca (gracias Ricardo).

Ya en el kilómetro 30 y viendo que las fuerzas no me han abandonado, acelero un poco el ritmo y entro bien colocado en los senderos y zonas de bajada que conducen hasta el embalse. Zona divertida donde disfruto mucho y en la que consigo conectar con un grupo que me lleva volando en las bajadas. Cuando quiero darme cuenta voy a rueda de Christian, al que ya avisé por redes sociales de que trataría de ir a su estela. Entramos juntos en la zona más divertida, la que bordea el embalse. Iríamos sin separarnos casi hasta el final.

¿Y qué paso con el puente preparado para la ocasión para salvar el alto nivel de agua del embalse? Pues yo literalmente “me tiré al charco”, aprovechando la buena temperatura. Tenía más miedo a desequilibrarme que a mojarme.

Una vez superado el embalse quedaba afrontar los 10 últimos kilómetros de carrera y, a diferencia del año pasado, no quedaban fuerzas para un último empujón. Iba bien de pulso, no estaba ahogado pero los músculos quemaban, síntoma de que falta entrenamiento específico de intensidad. Resignado pero sin perder la alegría, completo la última parte del recorrido. En meta esperaba “de sorpresa” la familia, así que la entrada bajo el arco de llegada fue con una sonrisa de oreja a oreja.

Finalmente el resultado no es tan desastroso: 2h32’ para completar 55 km de carrera, solamente 5 minutos más que el año anterior.

Próximos objetivos: Ruta de las Callejas y Marcha de Colmenar Viejo. Si todo se sucede con normalidad, en esta última carrera espero estar a un mejor nivel y tratar de mejorar el tiempo de 2017.

Por último, ¿qué decir del Rally de los Embalses? No es la carrera más espectacular en su trazado, tampoco en su dureza o dificultad técnica, pero tiene algo que la hace muy atractiva y que año a año hace que repita. Buena organización, buen ambiente, el encuentro y muchas veces reencuentro con amigos y conocidos…  Creo que sobra decir que, en 2020, volveré a Galapagar el último domingo de febrero.

 

Como siempre, muchas gracias por vuestro tiempo e interés. Os invito a que dejéis vuestros comentarios o preguntas. No olvidéis suscribiros al Newsletter para estar enterados de todo lo que publico y conseguir gratis la Guía de entrenamiento ciclista que he creado, pensada para todos aquellos que comenzáis a montar en bici.

 

Original photo: CanoFotoSports

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